Por
mucho que se quiera apelar a factores externos, la crisis del
periodismo a la que estamos asistiendo no se debe sino a factores
internos del propio periodismo. Males endémicos presentes desde sus
inicios y consustanciales a su propia naturaleza que, con la
aparición de un factor de desequilibrio -Internet-, han acabado por
desencadenar el lógico proceso entrópico de liquidación del medio.
La
crisis de los medios de información tradicionales no es económica,
sino de prestigio. La inviabilidad económica de su modelo de negocio
es sólo consecuencia del desprestigio sufrido. Y el propio concepto
de “modelo de negocio” aplicado al periodismo es en sí parte de
dicho desprestigio.
Con
la llegada de Internet, a la vez que se han ido abriendo alternativas
a los sistemas tradicionales para la obtención de información, se
han evidenciado, en contraste con estos nuevo recursos, aquellas
patologías que padecían los medios tradicionales: