Los que seguís este Blog ya
sabéis que el post de la semana pasada sirve de introducción a la serie de
entradas que comienza con ésta. Sólo dentro del contexto de esa introducción
(que se remite a otros post anteriores) es posible comprender el verdadero
sentido de la sucesión de acontecimientos que a partir de ahora repasaremos.
Remontémonos a un momento
significativo: agosto de 2012. No es el comienzo de nada, y mucho menos de esta
deriva hacia un futuro propio de novela cyberpunk, pero sí es lo
suficientemente próximo y significativo como para permitir que nos demos cuenta
de la importancia de ciertas transformaciones.
En una manifestación en Sudáfrica, la policía mata a más de treinta personas. No se trata de un acto de
guerra, sino del resultado de cómo fue disuelta: dispararon a discreción contra
los manifestantes, trabajadores de una mina.